Norman McLaren y el videoarte

Seminario III

En uno de los caminos del arte que llegan a definir -si es que se puede- el videoarte está el cine, y entre los cineastas se encuentra Norman McLaren, quizá no considerado por todos como un videoartista, su trabajo en el cine lo inicia desde la escuela de diseño en Glasgow, a mi me resulta importante por su trabajo directo con la película. Si bien el videoarte y el cine hoy se encuentran distanciados, en los inicios del siglo XX la experimentación a partir del cine era una forma de conseguir imágenes y efectos diferentes convirtiendo a estos ejercicios en verdaderos trabajos de diseño.

McLaren trabajó con la película de cine, superponiendo las imágenes, dibujando y pintando sobre ella e inclusive sobre la parte del audio, entre sus obras destaco su serie Canon donde utiliza una secuencia de imágen tan bien preparada que superponiéndola una y otra vez se ensamblan consiguiendo una especie de “comunicación” entre capas, la tonalidad del audio va acorde al nivel de superpisición logrando así una pieza audiovisual de gran calidad.

El Pabellón del Ocio

Marco Loo

Siempre me ha resultado difícil elegir un nombre -o título- ya que será algo permanente casi en su totalidad, me recuerda a la cuestión básica en el inicio de El Mundo de Sofía ¿es acaso el nombre que recibimos determinante de nuestras vidas? o quizá ¿si nos presentáramos con otro nombre seguiríamos siendo la misma persona? como casi le sucede a Chihiro cuando empezó a trabajar con Yubaba, olvidar el nombre es olvidar quién se es, por eso -por casi imposible que sea- el nombre debe ser el ideal.

Llegué a este título gracias a uno de los traducciones de Guillermo Dañino, en Esculpiendo Dragones presenta “Conversaciones en el Pabellón del Ocio” (Liao zhai zhi yi), escrita en los primeros años de la dinastía Qing, son una colección de historías fantásticas recopiladas por el autor del que se dice pasaba horas conversando con transeúntes que por azar se acercaban a su casa, ahí en una sala llamada “El pabellón del ocio” los oía, escribia los relatos que le contaban, publicando 474 cuentos basados en leyendas populares de caracter fantástico.

Algo así empieza el blog, como notas basadas en apuntes y conversaciones, un pabellón del ocio que recopile lo fantástico de lo actual.